Tito Macia

Astrología una manera distinta de percibir la realidad

Buscando estrellas bebenias llegamos a Ampimpa

Nevados del Aconquija, Por delante está la jungla tucumana y por detrás en desierto de Catamarca


Para subir a alturas superiores a los 5.500 metros no se puede hacer de tirón, pues el organismo humano necesita un periodo de aclimatación o de adaptación a causa de la disminución del oxigeno en el aire, así que para abordar con seguridad el ascenso al Aconquija, donde está el observatorio astronómico de la Ciudacita probablemente el de mayor altura del planeta, había que aclimatarse.

A 107 kilómetros de San Miguel Tucumán, ascendiendo por la selva tucumana se encuentra Tafi del Valle, este fue el lugar elegido para la primera aclimatación de altura. El cambio de año lo celebramos en el Parador Lunahuana de Tafi, allí descansamos durante un par de días.

El día 2 de enero a la 9:30 de la mañana nos recogió Pablo Zelaya, nuestro guia de alta montaña y partimos hacia el segundo lugar de aclimatación situado en Ampimpa, a una altura sobre el nivel del mar superior a los 2500 metros. Durante el trayecto pasamos por el puerto del Infiernillo situado a una altura de 3042 metros.

Este es un lugar ideal para observar el cielo, pues al fondo de la vista que se dirige hacia el sur, se dibuja el Ñuñorco que señala el sur con una especial fidelidad y durante las noches estrelladas permite una orientación muy fácil del cielo, desde este lugar se pueden realizar las mejores fotografias celestes con el Ñuñorco de fondo.

Nuñorco al fondo.

En menos de una hora de trayecto, deteniéndonos unos minutos en el Infiernillo, llegamos a la Tekkia de Ampimpa.

Este fué uno de los momentos sorpresa del viaje. Antes de entrar en el recinto vi sobre el suelo de la entrada un azulejo que representaba la mano de Fátima.

Justo en la puerta se dibujaba un pequeño diseño de la representación octogonal que reconocí inmediatamente como el logo Sufi. Al entrar en el salón, en la pared del fondo vi un versículo del Corán.

La construcción y la distribución del lugar era semejante a la de Sirventa, (mi casa de la montaña alicantina) un salón conectado directamente con la cocina, o una cocina integrada en el salón que a su vez es lugar de entrada, con grandes ventanales, colores apastelados y exquisita decoración.

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Desde la parte central del salón, mirando a la cocina resalta por su tamaño un tapiz de más de un metro cuadrado con el logo Sufi.

Al mirar detenidamente el lugar, por el tipo de construcción, la decoración, el ajardinado, los colores y la gracia deduje casi inmediatamente que era un lugar donde había kaif. Kaíf quiere decir, gracia, armonía, belleza, orden, limpieza, luz adecuada, olores perfectos, sonidos cristalinos, aire limpio. Todas esas cosas que hacen agradable a un lugar.

Le hice un comentario a Patricia sobre ello y le dije que este lugar tiene lo que en sufismo se denomina kaif, y donde hay kaif, debe de haber un kaifdar, es decir una persona con gracia, alguien tocado por la baraka.

Al poco apareció Julián, el dueño de la casa, con el torso desnudo, de su cuello pendía un Alif, una especie de espadita sarracena, que me confirmó lo que deduje antes. 

Le pregunté rápidamente si formaba parte de los "amigos" y me contestó que pertenecía al grupo que dirigía Alfredo, un grupo que nace en Italia, que estaba escindido del grupo original afgano, el de la Pantera Rosa, en la década de los 80.

Cuando le pregunté como se llamaba el lugar me contestó con naturalidad que este lugar era la Tekkia de Julian de Ampimpa.

Describir un lugar como este es tarea inútil o casi imposible, pero es tan bello, armónico y agradable su ambiente que resulta un placer exquisito, y en vez de fotografiarlo, es mejor pintar pequeños apuntes sobre el lugar, pues este sitio te incita a ello.

Para compensar la imposibilidad de describir el lugar he realizado unas pequeñas acuarelas.

La ventana interior que se abre desde adentro, hasta más adentro.

El horno que coció el cordero que había que comer para tener suficiente hierro en la sangre, y poder llegar a la Ciudacita.

Aquí tenemos una escena cuasi romana del lugar, ahí está mi amiga Patricia con los pies dentro del agua de la alberca y su marido Charly peinándola cuidadosamente, fueron un par de días muy tranquilos, lo difícil vendría después, nunca lo hubieramos imaginado, un lugar tan duro y difícil como el Aconquija.

Después de un periodo de adaptación, atravesamos el desierto de Catamarca, pasando por Santa Maria del Valle y nos dirigimos a la Finca del Tesoro, en la falda occidental del Aconquija la tercera aclimatación en los 3.500 metros.

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Comentario por XOCHITL ALCANTARA el septiembre 23, 2010 a las 7:47am
Lo dicho Tito eres un estuche de monerias (como decimos en México), no sabia que tambien pintabas lo haces bien y tus escritos tan detallados me encantan, me hacen viajar.

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